Sigur Rós - Ára Bátur

En esta entrada voy a hacer un recorrido a través de una canción desde un punto de vista puramente emocional. La idea es que seas capaz de percibir algo parecido a lo que he percibido yo al escucharla. No sé si funcionará pero en cualquier caso... Disfrútala.
Tiempo estimado de lectura: Al menos los 5 minutos que dura el crescendo ;)


En mi carrera tuve un profesor de sistemas de audio que afirmaba que la música era uno de los incitadores de emociones más potente. Según él, la música conecta directamente con el sistema límbico del cerebro, que es el que encargado de gestionar las emociones.

Cada vez estoy más seguro de que esto es cierto.

De hecho, no solo eliminar la música o cambiarla por otra puede destruir tu experiencia durante una escena de una película, sino que muchas veces es su expresa presencia la que te hace sentir algo, aunque no la percibas conscientemente. Si no, haz la prueba de ver sin música alguna de tus escenas favoritas.

La música es una herramienta muy potente para transmitir emociones.



A mí me encantan ese tipo de piezas que van in crescendo, que te sorprenden con un clímax que en realidad ves venir pero estás deseando. Esta es una de estas piezas.

En este caso, es a partir del minuto 4:35 empieza algo que me parece especialmente mágico.

El cantante se queda en silencio, y el piano comienza una melodía preciosa. La repite varias veces, pero no cansa ni aburre, está llena de matices y detalles que el pianista va ofreciendo en cada repetición.

En 5:02 se suma, como quien no quiere la cosa, un bajo eléctrico, que apoya al piano.

Poco a poco se va sumando, muy suave, la orquesta. Primero los más bajos, introduciendo sus propios matices a través de notas largas.

En el minuto 5:51 nos volvemos a encontrar con el cantante al que, visiblemente emocionado, se le rompe la voz durante su frase.

Vamos creciendo gradualmente. Se unen los vientos, muy bajito. Es un crescendo aditivo, donde los que ya estaban no dejan de crecer y los nuevos empiezan muy muy bajito.

Cada vez eres más consciente de que la tensión está aumentando para dirigirse hacia un clímax que no sabes muy bien cuando llegará. Ya llevan 2 minutos así.

Y entonces, en 7:02, el coro. Repitiendo lo que el cantante nos ha dicho ya varias veces, muy suave. Los violines comienzan a tocar una nota muy aguda que empieza a despertar los escalofríos. El momento se acerca.

Los vientos cada vez más forte. La tensión es cada vez más alta.

Te vas perdiendo en la melodía, todos los crescendos empiezan a igualarse y los volúmenes empiezan a estar a la par, no se puede subir más sin explotar.

Y en 7:46, algo cambia:
La melodía que los vientos llevan repitiendo desde que empezaron toma un nuevo final de repente, y todo el volumen sube en esas dos últimas notas. Al mismo tiempo, la percusión toca algo que no ha tocado hasta el momento, indicando que por fin ha llegado el clímax que llevan 4 minutos construyendo.

Y entonces llega. Se rompe la tensión.

¡GONG!

La melodía del coro cambia para dar paso a unas notas largas y brillantes. Lo mismo hacen los vientos.

La orquesta le toma el relevo, cantando la melodía que ha cantado primero el cantante y luego el coro.

Ya no se escucha el piano.

No puede escucharse.

Todo es tan increíble. No quiero que acabe nunca.

Pero parece que ya no puede crecer más, que ya se acaba...

Y...
¡Nos dan el clímax otra vez!

¡Más alto! ¡Más apasionado! ¡Más brillante! ¡Esto es lo que llevábamos 4 minutos esperando! ¡Vamos a regodearnos en ello! ¡Crezcamos más y más y más! ¿Se puede crecer todavía más?

No.

En el final de esta frase, donde ya ansiarías que viniese por una tercera vez el clímax de un modo todavía más potente, disminuyen y se acaba.

Lo bueno no dura para siempre y el cantante vuelve una última vez para recordártelo, a solas con el piano, agotado, justo como al principio de todo esto. Te vuelve a cantar el tema, muriendo, disminuyendo... y sin llegar a acabarlo nunca.

En el vídeo todo queda en silencio, y tanto los integrantes del mismo como tú os quedáis asimilando lo vivido.

Tú le puedes dar a replay.


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